Carlos Alberto Franco es un hombre de principios morales, para él lo más importante es la realización personal a nivel familiar. Carlos se casó con Ana María y concibieron tres hijos durante el matrimonio: Daniela, Natalia y Federico. Adicionalmente, se convirtió -por decisión propia- en el padre adoptivo de Pablo y Nicolás, a quienes acogió en su hogar después de la muerte de su progenitor.
La historia de “Charly” da un giro radical cuando su esposa Ana María fallece, quedando a cargo de todas las responsabilidades del hogar, así como de sobrellevar el dolor y la crianza de sus hijos.
Tiempo después, Carlos contrae nupcias con Gabriela, una mujer divorciada y madre ejemplar de tres hijos. Andrea, la hija mayor; Esteban, un joven rebelde y Felipe, el pequeño travieso de la casa.
Cuando el matrimonio se concreta, tanto los hijos de Carlos, como los de Gabriela deberán aprender a convivir juntos y compartir un proyecto de vida común: la familia.
No obstante, la convivencia entre los integrantes de la nueva familia originará continuos conflictos en el hogar, aunque con el pasar del tiempo cada uno de ellos cultivará un fuerte vínculo que les permitirá acoplarse y a aceptarse como familia.
Los Franco, al igual que todas las familias, deberán superar juntos situaciones cotidianas como los celos, las drogas, la infidelidad, el divorcio, el duelo, el desempleo, entre otras. De ahí que la estrecha relación entre padres e hijos será de vital importancia para mantener unida a la familia.
Así, cada adversidad, cada inconveniente que se les presenta a Los Franco será una nueva oportunidad de crecer en familia y de fortalecer los vínculos que los unen.
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