El presidente Barack Obama renovó este miércoles el compromiso de Estados Unidos a asistir en la reconstrucción de Haití después del devastador terremoto de enero y le dijo su par haitiano René Preval que sabe que la crisis no ha terminado.
Obama se reunió este miércoles con su colega haitiano, René Preval. Luego de conversar, el mandatario advirtió acerca de la inminente temporada de lluvias que podría convertirse en una segunda catástrofe en la nación caribeña, por lo que resaltó la importancia de que continúe llegando ayuda humanitaria a Haití.
El presidente estadounidense aseguró a Preval que Estados Unidos será su aliado y que cumplirá con la promesa de ayuda.
Obama elogió el coraje de su colega haitiano y el trabajo heroico de los estadounidenses que hicieron donaciones generosas o viajaron a Haití a ayudar en las tareas de rescate y reconstrucción.
El desafío, dijo Obama, es ahora "evitar un segundo desastre" cuando comience la temporada de lluvias, mientras aún hay miles de haitianos que no tienen techo. "La situación sigue siendo grave en el terreno", dijo Obama. "Y la gente no debería hacerse ilusiones de que la crisis haya terminado".
Más de 230 mil personas murieron por el terremoto de magnitud 7,0 del 12 de enero. Obama dijo estar orgullos del papel principal que desempeño Estados Unidos en esa "tragedia internacional".
Washington seguirá trabajando con Haití en el largo camino de la reconstrucción, agregó. Preval se mostró agradecido. "Les agradezco no sólo la asistencia material, sino también el apoyo psicológico que nos hizo dar cuenta que no estábamos solos", dijo.
La reconstrucción, dijo, debe hacerse de manera que beneficie a todo el país -y no sólo a la capital- con "cuidados médicos, educación y empleos para los hombres y las mujeres". Esto evitará "flujos migratorios a las grandes ciudades", los que ayudaron a crear los enormes asentamientos precarios de Puerto Príncipe.
Estados Unidos ha comenzado a reducir su presencia en Haití. El miércoles, el barco hospital Comfort levó anclas para regresar a su país tras siete semanas frente a la costa de la capital en que brindó cuidados a más de 800 víctimas del terremoto. Los efectivos estadounidenses, que llegaron a ser 20 mil a inicios de febrero, se reducirán a unos 8 mil en los próximos días.
Preval, por su parte, afirmó que los líderes mundiales deben aprovechar las lecciones aprendidas en el terremoto para responder a los desastres naturales y que Naciones Unidas debería crear un equipo de reacción rápida para catástrofes humanitarias.
Los desafíos que enfrenta Haití están muy lejos de ser superados, agregó, desde la relocalización de la gente sin techo hasta los preparativos para la temporada de lluvias y la reconstrucción de las zonas devastadas.