En Nigeria, más de 200 personas murieron y decenas resultaron heridas, luego de presentarse enfrentamientos étnicos en Jos, estado de Plateau. Los representantes del gobierno, aseguran que los conflictos en este país también se deben a las desigualdades relacionadas con la explotación de las riquezas por parte de las transnacionales europeas y estadounidenses.
Atacantes armados con machetes masacraron a centenares de personas, incluyendo un bebé de apenas cuatro días de nacido, dijeron el lunes residentes en tres aldeas del centro de Nigeria, menos de dos meses después de que violencia religiosa en el área dejase más de 500 muertos, según reportes gubernamentales; aunque la policía asegura que sólo son 55 los asesinados.
El brote de violencia del domingo en las aldeas cristianas pareció un acto de represalia por los disturbios de enero en Jos, en los que la mayoría de las víctimas fueron musulmanes, dijo el portavoz de la Cruz Roja Robin Waubo.
Funcionarios del estado no comentaron sobre el origen de la violencia, mientras que los cadáveres yacían en las polvorientas calles de las tres aldeas al sur de Jos, la capital regional, dijeron periodistas locales y un grupo de derechos civiles.
Todas las fuerzas de seguridad de Plateau y de los estados aledaños se encuentran en estado de alerta máxima desde el domingo por la noche por orden del presidente interino, Goodluck Jonathan.
El domingo por la tarde se oficiaron funerales colectivos y este lunes habrá más, según responsables locales.
El ataque fue cometido por ganaderos de la etnia fulani, de mayoría musulmana, contra los berom, una etnia sedentaria que profesa la fe cristiana.
Según una fuente oficial, los últimos informes de seguridad dejan entrever que "los integristas islámicos" en la región han instigado el ataque contra los berom.
Gracias al refuerzo de las fuerzas de seguridad no se registraron nuevos enfrentamientos el domingo por la noche, afirmó Frank Tatgun, un habitante de Dogo Nahawa.